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AQUEL CHAVAL LLAMADO JESÚS ESPAÑA

XXXVIII EDICIÓN 2017 / Historia
Lunes, 16 de octubre de 2017
Fuente: CAPOCA

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Han pasado 38 años desde el 20 de noviembre de 1980 cuando nació la Carrera de Canillejas, que hoy es como un mito viviente. Su reputación cruzó fronteras y el atleta lo sabe, como comprobamos cada día en redes sociales. Su circuito tiene esa magia, uno de los más favorables que se pueden afrontar en una carrera homologada de 10.000 metros. El barrio se siente comprometido con ella. Hasta la historia de la carrera, plagada de héroes, invita a formar parte de su vida. Porque en el Trofeo José Cano ha ganado un oro olímpico como Kipruto, un campeón del mundo de cross como Simon Karori y hasta un vencedor del maratón de Nueva York como Steve Jones. Pero no sólo eso, sino que por nuestras calles han corrido los hermanos Castro, Paul Bitok, Mike McLeod, William Sigei, Gary Stiner, Antonio Pinto, Jose Manuel Abascal, Juan Carlos Higuero…, sin olvidar nunca nuestra apuesta por las carreras infantiles. Porque, como tantas veces ha repetido José Cano desde 1980, “la carrera de Canillejas no se entiende sin los niños”,  capaz de recordar a los Roberto Parra, Chuvieco, Berlanas o el gran Jesús España que corrieron aquí con esos años.

Hoy, quizá ya no tengamos las posibilidades económicas que llegamos a tener cuando trajimos a los mejores atletas del mundo. Los tiempos cambiaron: ya no regalamos coches como aquel Nissan Patrol que atrajo en los ochenta al barrio a los mejores atletas del Reino Unido; ya no podemos hacer frente a los 15.000 corredores que se inscribieron en la edición de 1994; ya no podemos hacer muchas de las cosas que hicimos en el pasado. Pero aún siguen ocurriendo cosas maravillosas porque, como dice José Cano, “jugamos con lo más importante que hay en este mundo. Jugamos con emociones como las de Jesús España cuando venía a correr aquí de chaval. Recuerdo que se ponía muy nervioso en la línea de salida y me decía que, para él, esta carrera eran como sus Juegos Olímpicos”.

Pero ese era y es el espíritu de Canillejas, el que hemos educado desde 1980 y al que no hemos renunciado nunca. Ni siquiera en estos tiempos en los que José Cano ya está jubilado. Superó un ictus, un cáncer y soporta una prótesis de rodilla. Pero no ha dejado de soñar con una carrera que todavía le pone tan nervioso como la primera vez. Quizá porque esa es parte de la vida de los organizadores, gentes acostumbradas a superar obstáculos. Pero las mejores historias son así y por eso todavía quedan historias como la de Canillejas, capaz de atraer a corredores hasta de otras ciudades. Es el prestigio de un 10.000 consolidado en el que la historia siempre pide la palabra.  “El atleta popular sabe que por aquí han pasado los más grandes”. Y por eso mismo el 19 de noviembre, en la meta de la calle Nectar, volverá a sentirse algo especial y quien sabe si entre los niños, que participen, estará el Jesús España del futuro.